viernes, 20 de abril de 2012

La importancia de la lectura: Principios fundamentales para crear buenos lectores


La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo.Richard Steele (1672-1729)


Hice un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y Paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia...

Woody Allen (1935-?)


Todos conocemos los beneficios de la lectura, las posibilidades y mundos nuevos que nos abre. La lectura estimula la imaginación de los niños, su creatividad y sin duda, su inteligencia, les aporta vocabulario, favorece su expresión verbal y su concentración. Conseguir que este magnífico hábito se instale en los niños de modo natural no es tarea fácil. Normalemente, en el cole, hay una edad en la que, se supone que los niños ya deben saber leer bien, pero la realidad es que cada uno tiene su ritmo de aprendizaje y forzar la máquina suele llevar a resultados desastrosos.
De hecho, en la consulta nos encontramos con muchos casos de fracaso escolar o de dificultades en la atención, directamente derivados de una mala adquisición de la lectura.



Dada la importancia que tiene adquirir de forma consistente el hábito de la lectura, hemos querido proponeros un decálogo con pautas claves para ayudar a crear buenos lectores:

1.- Dar ejemplo: Los adultos somos un modelo de lectura para los niños. Es bueno que leamos delante de ellos y que nos vean disfrutar leyendo.

2.- Escuchar: Cuando nos preguntan, están aprendiendo, ese es su camino. Es importante escucharles y atender a sus dudas.

3.- Compartir: Es una buena idea leer juntos, porque todos sabemos que los placeres compartidos se disfrutan el doble.

4.- Proponer en vez de imponer: Si tratamos la lectura como una obligación, los niños acabarán por detestarla. A cambio podemos buscar libros de temas que les interesen y ponerlos a su vista para que se acerquen a ellos cuando estén preparados. Hoy día hay cuentos atractivísimos de todos los temas posibles.

5.- Acompañar: Para los niños es importante y necesario el apoyo de sus padres (y familia en general). No hay que dejarles solos aunque aparentemente sepan leer.

6.- Ser constantes: Para que un hábito se instale debemos ser persistentes y reservar un ratito de lectura a diario, pero que sea un buen momento, en que estén relajados y predispuestos.

7.- Respetar: Como lectores, ellos tambien tienen derecho a elegir lo que quieren leer. Es aconsejable conocer sus gustos e ir viendo cómo evolucionan.

8.- Dejarse aconsejar: En las bibliotecas, en el colegio y en las librerías pueden ayudarnos a elegir lo que más se ajuste a los gustos del lector reciente.

9.- Estimular: Directamente relacionado con el punto 4. Si dejamos libros apetecibles a la vista, seguramente se animarán más a ojearlos.

10.- Organizarse: Podemos ayudarles a organizar su tiempo y espacio (pequeña biblioteca). La desorganización a veces es incompatible con el momento de relax que puede ser la lectura.

Esperamos que os sirvan de utilidad. Aprovechando la generosidad de Lucía, una de nustras fieles seguidoras, que nos ha enviado este link del blog de la escritora Lucía Etxebarría en el que nos propone 10 libros que no deberíamos perdernos: Diez libros imprescindibles a los que yo añadiría, "Historias de ratones" de Arnold Lobel y "La cebra Camila" de Marisa Nuñez ambos de la editorial Kalandraka. También son divertidísimos todos lo de la colección de Manolito Gafotas que nos hemos leido en casa enterita.

Para adolescentes están bien los de la colección : "El diario rojo de Carlota" (para chicas) y "El diario rojo de Flanagan" (para chicos) de la ed. Destino, "Veronika decide morir" de Paulo Coelho. Para reirse un rato: "Guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams y "Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza (nos lo estamos leyendo mi hijo de 11 y yo, que ya lo habia leido en mi tierna juventud, y tenemos que parar porque los ataques de risa nos impiden seguir leyendo...).
¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO, espero que disfruteis de estas recomendaciones con los peques de la casa.

Mirad cómo reacciona este niño al ver que le regalan libros por Navidad, se ve que no disfruta nada leyendo...y a los padres le hace mucha gracia!!

martes, 17 de abril de 2012

De cómo una bloguera novata encuentra un mundo nuevo cibernético: Premio Liebster


Llevo en este mundo "bloguero" muy poco tiempo, desde el año pasado. La verdad es que me está costando un poco ponerme al día con los "protocolos" y las buenas maneras en la red, pero gracias a unas buenas amigas que me ilustran con sus sabios consejos, voy saliendo de mi analfabetismo cibernético...
Todo este rollo viene a cuento porque he tenido el  honor de recibir el premio Lobster que amablemente ha decidido otorgar a este blog, Ainara de con mamá. Su blog aporta muchas ideas interesantes acerca de cuestiones muy útiles de la crianza de los niños, recetas y cosas cotidianas que nos unen como madres y padres. ¡¡Gracias Ainara!!


El premio Liebster se otorga a blogs de menos de 200 seguidores, que tienen algo especial, algo que nos hace acudir periodicamente a leerlos porque nos enriquecen de una u otra forma.
Como yo también tengo que otorgárselo a cinco blogs, aquí dejo mis premiados:

Palabrerías: blog que sigo hace años, me fascina su capacidad para hacerme reflexionar, para tratar de los temas más cotidianos a los más profundos y filosóficos.

Hazlo especial: en principio dedicada a la elaboración de preciosas tartas personalizadas con las temáticas que gusten a l@s homenajead@s. Ha ampliado su creatividad hacia la organización de fiestas de cumpleaños, con todos los elementos diseñados por ella. Merece la pena echarle un vistazo a su blog, con muchas entradas en forma de tutoriales que nos dan ideas fantásticas para sorprender a los peques de la casa.

Todo arreglado: porque desde que encontré su blog, nos ha mejorado la vida a mi y todo aquel que no domina el arte del bricolaje, la fontanería, la electricidad, etc...
Esencial para quien necesita una ayudita con las pequeñas o grandes cosas que tenemos que reparar en casa. De total confianza y con un toque creativo esencial para aportar soluciones allá donde no las vemos.

Menudo numerito: me encantan los diseños que nos propone. Unas camisetas preciosas, de gran calidad que me parecen perfectas para soprender con un regalo personalizado y original. Su blog está lleno de encanto y buen rollo.

Como no ser una mamá drama: porque desdramatiza la maternidad con un sentido del humor estupendo. Porque me hace reír y me siento muy identificada con muchas de las divertidas anécdotas que cuenta. Imprescindible para días de bajón.


Bueno, estos son algunos de mis blog de referencia pero, ahora que he empezado a darme una vuelta por estos lares, he visto que miles y muchos de ellos de mucha calidad, sobre todos los temas que os podais imaginar. Pero supongo que un blog de los esenciales es como uno de esos libros que te vuelve del revés...te encuentra a ti más que tu a él.

Gracias a tod@s los que haceis posible este blog.
Un abrazo




jueves, 12 de abril de 2012

¿Cuando acudir al psicólogo?

"Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro"
Platón


Una vez tomada la (difícil y valiente) decisión de acudir a un especialista en Psicología, suelo encontrarme con los múltiples prejuicios que me plantean los padres durante las primeras consultas.
El primero y principal es que sólo se acude al psicólogo si uno está "loco" (¿¿??). Esta creencia tan profundamente arraigada, todavía ampara a muchos padres para negar un problema evidente diciendo que lo que le pasa al niño no es nada grave. Incluso el propio niño o adolescente oculta el conflicto que le hace sufrir para no "disgustar" a sus padres.
En otras ocasiones, vienen a consulta prácticamente arrastrados por el entorno escolar en el que el niño o adolescente se ha manifestado abiertamente agresivo o bien introvertido. Cuando los profesores sugieren a los padres que lleven a su hijo al psicólogo, ellos reciben el consejo como un mazazo. No es fácil para nadie admitir que tu hijo tiene problemas. Volvemos a buscar culpables: qué hemos hecho mal, por qué nos ocurre esto a nosotros...el ego parental se siente profundamente herido y para colmo hay que enfrentarse al hecho de "airear los trapos sucios" ante un desconocido.


Lo cierto es que en las primeras etapas de la infancia y aproximadamente hasta los 12 años, los niños están formando su personalidad, encontrándose por el camino diferentes retos y circunstancias que superar...muchas veces no pueden hacerlo solos y los padres están dentro del problema, por lo que no pueden tener una visión objetiva. En estos casos puede darse un desajuste psicológico ante el que sin dramatizar, es necesario actuar y darle la importancia justa.
Se dan casos también de niños que detectan las tensiones entre sus padres o emociones que no consiguen comprender. Como no saben verbalizar lo que les pasa, los niños se expresan mediante llantos y rabietas, y sus padres suelen notar problemas para conciliar el sueño o inapetencia, llegando incluso a somatizar sus preocupaciones: dolores de cabeza, de tripa, enuresis, vómitos, etc.
Un buen psicólogo infantil debería servir de puente entre el niños y sus padres para que éstos entiendan lo que necesita su hijo. La intervención psicológica no sólo puede ser terapéutica, ayudando a resolver el problema presente, sino también preventiva, de forma que el niño siga desarrollando correctamente su personalidad sin el peligro de arrastrar un conflicto hasta su edad adulta.
Tanto en casa como en el colegio, los padres y profesores han de actuar detectando cualquier anomalía en el comportamiento de los niños, y una vez decidido, es fundamental que los padres estén de acuerdo en que su hijo acuda a terapia (evitando culpabilizarse) y tengan una disposición de colaboración con el psicólogo (normalmente solemos trabajar tambien con el ámbito escolar para intervenir en equipo y actuar con la coherencia que el niño necesita). Si todos los agentes siguen las pautas que se establezcan según cada caso con constancia, el pronóstico de cada problema será solventado de forma más eficaz y con mayores garantías de éxito.


Es muy importante explicar al niño dónde va y qué es un psicólogo...¿cómo? Esto va a depender sobre todo de la edad del niño, pero básicamente consiste en:
  • Animarle explicándole que va a conocer a una persona que podrá ayudarle
  • Evitar rotundamente comentarios que tengan connotaciones de miedo o desconfianza
  • Afrontar el problema con optimismo explicándole que hay salida y que entre todos haremos lo posible por aliviar y solucionar lo que le pasa
  • NO hay que forzar al niño a acudir a terapia si él no quiere ir porque la frustración y la rabia que le generan el hecho de ir obligatoriamente haría fracasar la terapia.
Resumiendo: cuando noteis a vuestro hijo/a especialemente agresivo o introvertido, cuando veais que llama la atención en exceso o simplemente sintais que se os va de las manos la situación y no podeis comunicaros con él, situaciones propicias para acudir a un profesional. Y no olvideis que muchas veces se acude al psicólogo sólo en momentos puntuales (separaciones, duelos, cambios de colegio o domicilio, etc.) como cuando vamos al médico si algo nos duele...hay que perder el miedo a consultar, estamos aqui para ayudar!!
Si quereis saber más sobre cómo desarrollamos la terapia o teneis alguna consulta, os invito a escribirme a: rg@raquelguzman.es


Os dejo un video estupendo sobre la fuerza de la psicología inversa + padre argentino: ¡¡éxito seguro!!  ;-)
Psicología inversa

jueves, 22 de marzo de 2012

Todo a zen

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “¡Crece, maldita seas!”…
Extraido del cuento zen: El bambú japonés

Parece dificil en la sociedad actual unir dos palabras tan aparentemente opuestas como la paternidad zen, pero si queremos que nuestros hijos vivan en armonía y equilibrio, que sean como ese junco al que doblan las circunstancias y los temporales pero que NUNCA se quiebra, debemos predicar con el ejemplo.



¿Cuales son las bases del zen? Se trata de una escuela milenaria de meditación basada en la simplicidad, el rigor y la constancia. El zen nos invita a aprender de nuestra experiencia, atreviéndonos a explorar fuera de los caminos marcados y abriendo nuestra mente. Decía el maestro Taisen Deshimaru: "para saber si algo es frío o caliente, tenéis que experimentarlo".
Con nuestros hijos, en muchas ocasiones, nos falta la perseverancia del agricultor, el riego constante y amoroso para conseguir el equlibrio. He aquí, donde reside el arte de educar.
Ya lo dijo también Platón con esta hermosa metáfora:
"El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio."




¿Cómo ayudarles a conseguir ese ansiado equilibrio?
1.- Cultivemos la autenticidad
Curiosamente existe un punto común entre el zen y el psicoanálisis y es el que dice que no podemos cambiar lo que somos, sino aceptarnos como somos. EL zen considera que nuestra verdadera naturaleza es perfecta y no tenemos que transformarnos para ser mejores. Muchas veces (y esto aparece en las conversaciones diarias de muchas madres) creemos que "deberíamos" ser mejores padres/madres, tenemos un ideal al que pretendemos llegar forzando nuestra naturaleza. Los maestros zen nos han enseñado que ese sufrimiento resulta inútil y peor aún, puede ser un peligro para la educación de nuestros hijos que crecen en la proyección de lo que nos gustaría que fueran o lo que nosotros no pudimos ser. Cultivar la autenticidad consiste en aceptarnos con nuestras peculiaridades, asumiendo nuestras decisiones, nuestras dudas y nuestros errores como parte del aprendizaje de la vida, sin pretender reescribirla historia.
En definitiva, ser auténticos con nuestros hijos es educarles dejando fuera nuestros deseos, frustraciones y remordimientos.

2.- Practiquemos la tranquilidad
Solemos decir que alguien es zen cuando muestra tranquilidad y sangre fría en cualquier circunstancia, pero según la espiritualidad zen, la calma interior no viene del dominio de las emociones, sino de dejarlas fluir. No se trata de mostrarse impasible a los acontecimientos, más bien, la clave está en no dejarse llevar por la emoción ni identificarse con ella.
¿Significa esto que hay que "soportar" estoicamente todos los caprichos y crisis de nuestros hijos? Definitivamente NO. Más bien podemos explicarles con total claridad lo que estamos dispuestos a admitir porque forma parte del ser humano (enfados, críticas...) y lo que nos resulta absolutamente inadmisible (chantaje, insultos, amenazas). Al final, para los padres, practicar esa calma interior requiere enfrentarse a uno mismo (siempre una ardua tarea) observándose, demostrando que respeta emociones e ideas pero marcando claramente la autoridad como padre/madre (educador). Cuando nos mostramos serenos pero firmes veremos que la eficacia es mucho mayor que los gritos descontrolados.

3.- Vivamos el momento presente
La expresión zen más famosa es "aquí y ahora", siendo el tema más recurrente de meditación. Al conectar con el momento presente, somos capaces de cortar de raiz cualquier reflexión sobre algo pasado o futuro que nos angustia. Si volvemos una y otra vez al pasado, revivimos mentalmente nuestros actos con lo que omitimos o decidimos equivocadamente. Esto nos lleva a generar una culpabilidad inútil y dañina que nos bloquea para actuar y concentrarnos en el presente. Si nos proyectamos en el futuro, solemos imaginar escenarios oscuros y trágicos poniéndonos en el peor de los escenarios "por si acaso".
Para los grandes maestros zen, ambas prácticas son estériles y nocivas porque nos apartan del presente, nuestra única y posible realidad, ahí donde podemos decidir, vivir y amar conscientemente. ¿No es maravilloso? Ponerlo en práctica tambien con nuestros hijos, requiere enseñarles a apreciar lo que son y lo que tienen en lugar de quejarse por lo que no tienen. Hacerles comprender que el mañana depende de hoy.

4.- Prediquemos con el ejemplo
Los que seguís el blog ya sabeis que considero esta máxima como una constante en la educación. Sigo observando como los hijos imitan a sus padres en todo, hasta en lo que detestan y me fascina lo que los cambios en los padres producen en sus hijos.
En el zen, la transmisión del maestro al alumno se realiza i shin den shin, es decir, "de mi alma a tu alma". Ser ejemplar no significa en absoluto mostrarse perfecto e irreprochable. ¿Qué efecto puede tener un maestro que dice pero no hace? Recuerdo el caso de un niño con malos resultados académicos que me contaba que su padre le gritaba todas las tardes desde el sofá (viendo la TV a todo volumen) que se fuera de una vez a hacer los deberes...¿por qué creeis que me contaba esta anécdota tan airado? Me contaba que jamás habia visto a sus padres leer o coger un libro ni por accidente, ¿qué efecto paradójico creaba en él ver a su padre (a quien admiraba profundamente) diciendo una cosa y haciendo otra? Esto no significa que mientras ellos estudian nosotros tengamos que hacer lo mismo, pero sí podemos ser modelos de conducta en muchas otras situaciones. Los padres zen no pretenden la excelencia siempre ni pueden pedir a sus hijos lo que ellos mismos no practican. El zen nos responsabiliza de nuestros actos, somos libres de seguir un camino o dar media vuelta y tomar otro.
Los padres zen dan ejemplo porque son conscientes de que los actos son infinitamente más elocuentes que las palabras. De padres zen, hijos equilibrados.


Os dejo dos videos, uno de meditación guiada para niños. Os recomiendo que lo probeis, además de compartir un rato tranquilo y agradable juntos, les podeis ir iniciando en el poder de la meditación para lograr la calma interior. Apenas dura dos minutos y merece la pena enseñarles a parar un poco en este mundo loco que nos ha tocado vivir.
Burbujas de paz

Para los mayores no iniciados que quieren comprobar los resultados de un minuto (¿qué es un minuto en una vida?) de meditación. Este me gusta mucho, a ver que os parece!
Meditar en un minuto

miércoles, 7 de marzo de 2012

Uso responsable de las nuevas tecnologías

"Un ordenador es para mí la herramienta más sorprendente que hayamos ideado. Es el equivalente a una bicicleta para nuestras mentes."
Steve Jobs (1955-2011)

Normalmente a los adultos nos llama poderosamente la atención, la increíble capacidad casi innata que tienen los niños para manejar todo tipo de artilugios con botones y teclas. Les resulta facilísimo utilizar un mando a distancia, un móvil o un ordenador aun con esas manos regordetillas (comestibles) que tienen cuando son muy pequeños. Por no hablar del nivel de comprensión y dominio de las nuevas tecnologías que alcanzan en la adolescentes, que suelen darnos unas cuantas vueltas ante un problema informático que para ellos no es tal y solucionan rápidamente.
La generación de nuestros hijos está hiperestimulada, recibe mucha cantidad (que no calidad) de información pero, ¿saben ellos gestionar toda esta información? ¿están preparados para ello?
En ocasiones, los padres y madres se muestran confusos pues no conocen bien el ámbito tecnológico y se sienten superados por las redes que se tejen en internet.
Por eso es importante que vayamos a la par, que aprendamos con ellos, que juguemos con ellos y estemos presentes en todo su proceso de aprendizaje de las nuevas tecnologías para poder ser referencia de un uso racional de las mismas.
Al igual que para conducir son necesarios unos conocimientos teóricos y prácticos previos, con el uso de ordenadores y videojuegos deberiamos pasar por un proceso parecido. Es incomprensible que muchos niños se lancen al mundo cibernético sin una formación previa y sin que sus padres sepan mínimamente qué páginas visitan, en qué redes se mueven...
Muchos padres me hablan del derecho a la intimidad de sus hijos (que defiendo tambien a capa y espada), pero ante todo, pienso que su integridad física y psicológica es primordial y sin duda es responsabilidad de los padres. Enseñarles a utilizar internet asi como los videojuegos con sentido común, nos ahorrarán muchas preocupaciones y sobresaltos.



Ya nadie duda de que se ha abierto un campo enorme de información y aprendizaje con las nuevas tecnologías. Muchas veces somos los propios adultos los que tenemos que acelerar nuestra formación sobre lo que manejan nuestros hijos: en qué consiste su videojuego favorito, con quien se relacionan en internet, cómo es la configuración de privacidad de su cuenta en un perfil social... Además tenemos que saber si cada una de estas acciones es adecuada para su edad. ¿Cómo? Hay dos cuestiones clave: COMUNICACIÓN y RESPETO. Es fundamental que desde pequeños entiendan que el ordenador es una herramienta y no un fin en si mismo. Al igual que la TV y los videojuegos, el uso de internet tiene un componente adictivo que necesita de un activo control parental. Cuando los niños son pequeños (aprox. 6 o 7 años), ya ven que otros compañeros tienen consolas, juegan con el ordenador de sus padres o incluso tienen móvil (¿¿¿???). Entonces empiezan los problemas: empiezan a pedir en casa lo mismo y hay muchos padres que "por no oirles" les dan lo que piden sin ningun tipo de formación ni límite previos. 
Los niños NO necesitan móvil hasta que se mueven de forma independiente. Cuando me preguntan cual es la edad precisa para tenerlo, siempre digo que depende del niño y de sus circunstancias (tiempo que pasa solo, padres separados, etc.) pero en general, alrededor de los 12 o 13 años puede ser un buen momento. Antes de eso solo sirve para distraerles y hacerles adictos a la "comunicación vacía" y, peor aun, facilitar que sean víctimas o verdugos de cybullying (ciberacoso). Para ilustrar estos casos os adjunto esta noticia escalofriante: El ciberacosador actúa en frío



En cuanto a los videojuegos, con un sólo vistazo, los mayores sabemos si el juego es violento o no y si se adecúa a lo que queremos que aprenda o simplemente a un tiempo de ocio sano. No se trata de demonizar todos los videojuegos, de hecho muchos de ellos suponen un componente más de aprendizaje, una superación y una motivación muy interesante si se sabe usar con sentido común. Sería bueno dedicar un poco de tiempo a charlar con nuestros hijos, jugar con ellos a sus juegos,  saber a qué juegan en nuestra casa y en las de sus amigos (aunque ya sabemos que no nos contarán todo), explicarles los peligros y las bondades de los videojuegos desde pequeños y, sobre todo, enseñarles a parar poniendo un límite de tiempo necesario para que el juego no se convierta en una obsesión.

Como veis, el tema da para mucho y la cuestión de la redes sociales que ahora está, lamentablemente, de plena actualidad de nuevo, he preferido dejarla para otro post y no extenderme mucho más en este. ¿Cual es vuestra experiencia y vuestra opinión? ¿Teneis problemas con estos ciberasuntos en casa? Contadme, ya sabeis que me interesa mucho lo que pensais y vuestros comentarios siempre son inspiradores toda vez que enriquecen este espacio de intercambio de experiencias. GRACIAS A TOD@S!!


Espero que os gusten los videos de hoy...
en el primero, un niño explica lo que supone de ventajoso para él el uso de la nuevas tecnologías (¡¡claro que tienen un montón de ventajas!!)
¿Qué piensan los niños de las Nuevas Tecnologías?

Y un toque de humor que siempre es necesario...con este os vais a reir, seguro!
niña hacendosa... ;-)

martes, 28 de febrero de 2012

Una historia sobre creatividad


Una vez, el pequeño niño fue al colegio. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.
Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su profesora dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien! - pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la profesora dijo: - Esperad, no es hora de empezar, y  esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la profe, vamos a dibujar flores. ¡Qué bien! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.
Pero la profe dijo: - Esperad, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la profe, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.
Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la profesora dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bien! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo: - Un momento, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a moldear un plato. ¡Qué bien! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.
Pero la maestra dijo: -Esperad, yo os enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí teneis, dijo la profesora, ahora podeis comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.


Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.
Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otro colegio. En su primer día de clase, su nueva profesora dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. - ¡Qué bien! pensó el pequeño niño y esperó a que la maestra le dijera qué hacer.
Pero la profe no dijo nada, sólo caminaba por la clase. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Como tú quieras, contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.
(Helen Buckley)


 Me encantaría contar con vuestras reflexiones acerca del cuento que os propongo. Hoy os dejo dos vídeos, uno es un rap y otro una conferencia relamente recomendable, muy divertida e interesante de un gran experto en educación, Ken Robinson, con una visión mucho más flexible y certera, bajo mi punto de vista, de lo que deberia ser la educación en los colegios. ¡Que los disfruteis!


jueves, 9 de febrero de 2012

Relaciones entre hermanos

"Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano."
Proverbio indio

Un tema que preocupa especialmente a los padres y madres que acuden a consulta es la relación entre sus hijos. Nos plantean sus continuas discusiones y peleas, no saben cómo gestionarlo y sienten que si intervienen empeoran las cosas.
Hoy os propongo algunas ideas que pueden contribuir a mejorar la relación entre hermanos:



  • Respetar cada individualidad: Como sabemos, cada persona tiene sus propias características. Los que tenemos hijos sabemos que las demandas y necesidades de cada uno son diferentes por lo que, aun siendo siempre equitativos, no podemos darles a todos lo mismo. La clave está en valorar a cada hijo como individuo, identificar esas necesidades específicas y ofrecerles soluciones en la medida de nuestras posibilidades. También es importante que seamos conscientes de que no siempre podremos cubrir sus demandas porque inevitablemente no cumplimos el principio de omnipotencia aunque así lo creamos a veces. Una forma de hacerles ver que los valoramos de forma independiente, puede ser que les hagamos "refuerzos específicos", es decir, que les hagamos saber a cada uno lo que valoramos de su forma de ser o de su comportamiento: "Que bien, hoy te has vestido solo" o "Estupendo, has recogido la mesa sin que nadie te lo diga"...
  • No comparar: Parece evidente pero es claro que inconscientemente todos tendemos a comparar. En los niños y adolescentes, esta comparativa (ya sea en positivo o en negativo) produce un resentimiento que lleva a tremendas hostilidades entre los hermanos que pueden llegar a basar su relación en la pura competencia.
  • Evitar las "etiquetas": Ya sabéis, ese halago o defecto que se les repite una y otra vez desde diferentes frentes y que tanto marca su comportamiento: "El Cerebrito", "La Guapa", "El Travieso", "La Perfecta"...etc. Observadlo, se da continuamente y todos sabemos el poder que tiene llegar a creerse que uno ES algo y no poder salir  de esa plantilla impuesta desde fuera.
  • Dejar que se cuiden entre ellos: Los padres solemos intervenir en todos los asuntos de nuestros hijos, pero entre hermanos, sería conveniente dejar un espacio para que se cuiden entre ellos y explorar así en una relación que se irá construyendo y desarrollando a lo largo de sus vidas. Cada día surgen multitud de oportunidades para que se demuestren cariño o colaboren juntos.
  • Dar a cada uno la atención que merece: Normalmente, con la llegada del segundo o tercer hijo, los primogénitos se sienten un poco relegados. Es importante darles un poco de atención exclusiva cada día para que se afiancen los vínculos y no generar resentimientos entre ellos que muchas veces vienen por la atención que los padres prestan a unos y a otros.
  • Aceptar el conflicto: Es conveniente que no los reprimamos ya que los conflictos forman parte de la convivencia. Nuestros hijos entenderán que enfadarse alguna vez es completamente normal entre personas que se quieren y eso no irá en detrimento de su cariño. Después sería bueno enseñarles formas positivas de expresar los sentimientos y de resolver las diferencias, escuchando a cada uno primero sin emitir juicio y luego invitándoles a que se escuchen mutuamente. Escuchar a un niño o adolescente expresar que siente envidia o está enfadado con su hermano, rebaja notablemente su ansiedad y el rencor que pueda generar el conflicto. Aunque no tomemos partido (y no deberíamos hacerlo a menos que hayamos sido testigos directos de lo que ha ocurrido), ellos se sienten apoyados si participamos como mediadores. Para manejar el conflicto, es importante enseñarles a identificar sus emociones y puedan expresarlas si así van a sentirse mejor. Después podemos guiarles para que encuentren la mejor y más pacífica solución a su problema. Por ejemplo, si ambos quieren jugar con el mismo juguete, se les propone cronometrar los tiempos que cada uno está con él o pueden proponerse juegos en equipo para ambos. Si la pelea ha ido a más, lo mejor será que pasen un rato en habitaciones separadas hasta que se calmen.


Espero que puedan serviros y también me gustaría que comentarais vuestros trucos para solventar los momentos conflictivos en casa.
Mirad que video tan sensacional, tomemos nota...solo tiene 4 años y le sale de forma natural!! (Gracias Toñi por descubrírmelo)