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viernes, 20 de abril de 2012

La importancia de la lectura: Principios fundamentales para crear buenos lectores


La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo.Richard Steele (1672-1729)


Hice un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y Paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia...

Woody Allen (1935-?)


Todos conocemos los beneficios de la lectura, las posibilidades y mundos nuevos que nos abre. La lectura estimula la imaginación de los niños, su creatividad y sin duda, su inteligencia, les aporta vocabulario, favorece su expresión verbal y su concentración. Conseguir que este magnífico hábito se instale en los niños de modo natural no es tarea fácil. Normalemente, en el cole, hay una edad en la que, se supone que los niños ya deben saber leer bien, pero la realidad es que cada uno tiene su ritmo de aprendizaje y forzar la máquina suele llevar a resultados desastrosos.
De hecho, en la consulta nos encontramos con muchos casos de fracaso escolar o de dificultades en la atención, directamente derivados de una mala adquisición de la lectura.



Dada la importancia que tiene adquirir de forma consistente el hábito de la lectura, hemos querido proponeros un decálogo con pautas claves para ayudar a crear buenos lectores:

1.- Dar ejemplo: Los adultos somos un modelo de lectura para los niños. Es bueno que leamos delante de ellos y que nos vean disfrutar leyendo.

2.- Escuchar: Cuando nos preguntan, están aprendiendo, ese es su camino. Es importante escucharles y atender a sus dudas.

3.- Compartir: Es una buena idea leer juntos, porque todos sabemos que los placeres compartidos se disfrutan el doble.

4.- Proponer en vez de imponer: Si tratamos la lectura como una obligación, los niños acabarán por detestarla. A cambio podemos buscar libros de temas que les interesen y ponerlos a su vista para que se acerquen a ellos cuando estén preparados. Hoy día hay cuentos atractivísimos de todos los temas posibles.

5.- Acompañar: Para los niños es importante y necesario el apoyo de sus padres (y familia en general). No hay que dejarles solos aunque aparentemente sepan leer.

6.- Ser constantes: Para que un hábito se instale debemos ser persistentes y reservar un ratito de lectura a diario, pero que sea un buen momento, en que estén relajados y predispuestos.

7.- Respetar: Como lectores, ellos tambien tienen derecho a elegir lo que quieren leer. Es aconsejable conocer sus gustos e ir viendo cómo evolucionan.

8.- Dejarse aconsejar: En las bibliotecas, en el colegio y en las librerías pueden ayudarnos a elegir lo que más se ajuste a los gustos del lector reciente.

9.- Estimular: Directamente relacionado con el punto 4. Si dejamos libros apetecibles a la vista, seguramente se animarán más a ojearlos.

10.- Organizarse: Podemos ayudarles a organizar su tiempo y espacio (pequeña biblioteca). La desorganización a veces es incompatible con el momento de relax que puede ser la lectura.

Esperamos que os sirvan de utilidad. Aprovechando la generosidad de Lucía, una de nustras fieles seguidoras, que nos ha enviado este link del blog de la escritora Lucía Etxebarría en el que nos propone 10 libros que no deberíamos perdernos: Diez libros imprescindibles a los que yo añadiría, "Historias de ratones" de Arnold Lobel y "La cebra Camila" de Marisa Nuñez ambos de la editorial Kalandraka. También son divertidísimos todos lo de la colección de Manolito Gafotas que nos hemos leido en casa enterita.

Para adolescentes están bien los de la colección : "El diario rojo de Carlota" (para chicas) y "El diario rojo de Flanagan" (para chicos) de la ed. Destino, "Veronika decide morir" de Paulo Coelho. Para reirse un rato: "Guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams y "Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza (nos lo estamos leyendo mi hijo de 11 y yo, que ya lo habia leido en mi tierna juventud, y tenemos que parar porque los ataques de risa nos impiden seguir leyendo...).
¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO, espero que disfruteis de estas recomendaciones con los peques de la casa.

Mirad cómo reacciona este niño al ver que le regalan libros por Navidad, se ve que no disfruta nada leyendo...y a los padres le hace mucha gracia!!

martes, 28 de febrero de 2012

Una historia sobre creatividad


Una vez, el pequeño niño fue al colegio. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.
Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su profesora dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien! - pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la profesora dijo: - Esperad, no es hora de empezar, y  esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la profe, vamos a dibujar flores. ¡Qué bien! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.
Pero la profe dijo: - Esperad, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la profe, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.
Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la profesora dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bien! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo: - Un momento, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a moldear un plato. ¡Qué bien! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.
Pero la maestra dijo: -Esperad, yo os enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí teneis, dijo la profesora, ahora podeis comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.


Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.
Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otro colegio. En su primer día de clase, su nueva profesora dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. - ¡Qué bien! pensó el pequeño niño y esperó a que la maestra le dijera qué hacer.
Pero la profe no dijo nada, sólo caminaba por la clase. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Como tú quieras, contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.
(Helen Buckley)


 Me encantaría contar con vuestras reflexiones acerca del cuento que os propongo. Hoy os dejo dos vídeos, uno es un rap y otro una conferencia relamente recomendable, muy divertida e interesante de un gran experto en educación, Ken Robinson, con una visión mucho más flexible y certera, bajo mi punto de vista, de lo que deberia ser la educación en los colegios. ¡Que los disfruteis!