Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¡¡Feliz Navidad!!


Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año. 
Charles Dickens (1812-1870)


Hoy quería dejaros una sugerencia de regalo para los niños (todavía hay tiempo para soplárselo a Papa Noel). Yo lo tengo en casa, lo he regalado a los hijos de mis amigos y lo utilizo bastante en la consulta. Se trata de el libro titulado "Los 7 hábitos de los niños felices" y es un precioso cuento basado en valores como la responsabilidad, el respeto, el trabajo en equipo, etc. Cada una de las 7 historias que explica el cuento se va centrando en un principio básico y en cómo gestionan diferentes situaciones los personajes protagonistas. 
Normalmente entienden muy bien lo que cuenta cada historia, son divertidas y además hay un "rincón de los padres" en cada capítulo que da pautas para favorecer la comunicación y dialogar acerca de lo que cada cuento plantea. De verdad resulta muy recomendable además de por el contenido, por la posibilidad que ofrece de lectura conjunta e interacción de los padres con sus hijos respecto a temas importantes. 





Sólo me queda desearos a tod@s los que seguís el blog unas muy felices Navidades, espero que paséis unos días preciosos con la familia. Ya sabéis, aprovechad para hacer cosas juntos más que comprar y comprar. En parte, eso del "espíritu navideño" debería apelar a nuestro lado infantil...la inocencia, la ilusión, la alegría, la diversión, las ganas eternas de jugar. Si somos capaces de volver a ser niños, jugamos más con ellos y participamos de su ilusión, estas fechas recobrarán todo su sentido, además de fortalecer el vínculo afectivo con nuestros hijos. 

Os deseo de corazón, que la salud, la alegría y el amor esté presente en Navidad y siempre. 



Un abrazo muy fuerte

Pensemos en positivo...¡¡hay muchas razones para creer que un mundo mejor es posible!!

Un mundo mejor es posible

jueves, 20 de octubre de 2011

Empezar bien el curso (II): la importancia de la motivación


"Nada sobre esta tierra puede detener al hombre que posee la correcta actitud mental para lograr su meta. Nada sobre esta tierra puede ayudar al hombre con la incorrecta actitud mental." (Thomas Jefferson) 


Antes de hablar de motivación en los niños y adolescentes, es importante que tengamos algo claro: cada persona es un mundo y debemos tener en cuenta su temperamento y sus cualidades, también en el ámbito escolar. Hay niños que son más reflexivos, se lo piensan todo mucho y otros actúan más por intuición. Algunos son intelectuales y otros aprenden por ensayo y error, porque pasan directamente a la acción (yo misma tengo un ejemplo de cada “tipología” en mi casa, así que no hay lugar para el aburrimiento!!). A todos no se les dan bien todas las materias: algunas requieren de ellos mayor esfuerzo y dedicación que otras. 

Es cierto que el modelo educativo actual “premia” más a los niños racionales, con mayor capacidad de atención, reflexión y memorización que a aquellos más emocionales y reactivos, pero los resultados académicos no garantizan una situación emocional equilibrada que debería ser lo primero y principal en la vida de un niño. Ellos buscan armonía y seguridad en su entorno. Si somos capaces de aportárselo tanto padres como profesores, los niños y adolescentes aprenderán con total seguridad. Unos antes y otros después pero aprenderán. Es importante que tengamos esto en cuenta para no forzar demasiado la máquina en pos de los resultados y finalmente sólo consigamos desmotivación total, frustración y abandono de los estudios. 



El aprendizaje está directamente relacionado con la motivación. Pensemos en aficiones que nos resultan interesantes y atractivas y observemos lo motivados que estamos antes esas situaciones. 


Entendemos por MOTIVACIÓN el conjunto de variables intermedias que activan la conducta y la orientan en un sentido determinado para la consecución de un objetivo. O lo que es lo mismo, la motivación es el MOTOR de la acción. 

En la motivación de un alumno desempeña un papel fundamental la atención y el refuerzo social que reciba del adulto (profesor, padres, abuelos...). Por eso son importantes las expectativas que los adultos manifestamos hacia ellos y las oportunidades de éxito que les ofrecemos.

Como comentamos en la entrada anterior, la motivación precisa enseñar valores superiores como la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal, la autonomía y la libertad que da el conocimiento. También, la motivación es una cuestión de procedimientos que implica un trabajo importante: utilizar autoinstrucciones, relacionar contenidos, trabajar en equipo, etc. Y por último, exige conocimiento sobre el riesgo que se corre en caso de fracasar en el intento o por el contrario, la satisfacción que supone la obtención del éxito. Y este tema es enormemente importante porque nos encontramos en la consulta, un problema cada vez más común: la incapacidad de niños y adolescentes para aceptar que se equivocan o que no siempre pueden hacer lo que quieren. En psicología se denomina: Intolerancia a la frustración.



Podemos distinguir DOS TIPOS DE MOTIVACIÓN: una intrínseca que hace referencia a que la meta que persigue la persona, es la experiencia del sentimiento de competencia y autodeterminación, que produce la realización misma de la tarea y no depende de recompensas externas. Es el caso del niño que aprende la lista de jugadores de un equipo de fútbol porque realmente le llama la atención, le motiva, significa algo para él, y lo hace sin pretender ninguna recompensa, la aprende porque sí. Y la motivación extrínseca que estaría relacionada con la realización de la tarea para conseguir un premio o evitar un castigo. Como cuando un hijo ordena su habitación con el único fin de salir antes con los amigos y no porque realmente es necesario estar en un espacio ordenado porque resulta más cómodo. O como cuando hacen un recado para acercarse al quiosco y comprarse alguna golosina, etc.

Se ha demostrado, que las personas con alta motivación persisten más en la tarea y por tanto es más probable que alcancen sus metas. Hacen juicios independientes y se proponen retos, sopesando cuidadosamente sus posibilidades de éxito. Cuando fracasan no se sienten hundidos ni indefensos, aprenden la lección, y tanto la experiencia de éxito como la de fracaso refuerza o mejora su forma adecuada de afrontar las tareas.



Pero, ¿QUÉ ES ESTAR MOTIVADO? Para motivar a un niño en el estudio, como en cualquier otra actividad, es necesario poner en juego un conjunto de estrategias concretas. Un primer paso en el medio escolar es hacer las clases atractivas a través, por ejemplo, de actividades lúdicas, novedosas, sorprendentes. Pero dependiendo del nivel educativo en que nos encontremos, sabemos que las situaciones escolares son con frecuencia arduas y requieren disciplina y esfuerzo. Es sabido que el trabajo escolar requiere esfuerzo, y debemos desterrar que el esfuerzo es sinónimo de aburrimiento; es necesario llegar a la conclusión de que vale la pena esforzarse en actividades que realmente merezcan la pena.


Las CAUSAS DE LA DESMOTIVACIÓN son muy variadas. Hay que buscar fundamentalmente en la estimulación que recibe o ha recibido la persona y en su historia de aprendizaje personal. Podemos encontrar explicación a esta pregunta en factores como la familia como primer agente, pero también un entorno social desfavorecido, los fracasos escolares que arrastre, etc. La desmotivación supone la existencia de trabas contra las que es muy difícil luchar, tales como las bajas expectativas y atribuciones inadecuadas (“los profes me tienen manía, las mates son muy difíciles, soy tonto y no sé hacer nada…”), falta de hábitos, prejuicios, falta de conocimiento y habilidades, etc. Siendo conscientes de esas "auto limitaciones", podremos ayudarles a vencerlas.

Sin duda, la desmotivación está en la base del fracaso escolar y, con frecuencia también, en los problemas de disciplina y de educación en el esfuerzo. De ahí que insistamos tanto los educadores en la importancia de inculcar los valores en casa y la comunicación constante y fructífera entre padres-madres e hijos.


¿CUÁLES SON LAS FUENTES PRINCIPALES DE MOTIVACIÓN?

La familia es la primera variable y la más constante; la disposición para aprender se la enseñamos a nuestros hijos con nuestras preguntas y comentarios, o siendo modelo o ejemplo en nuestra vida cotidiana. En el ámbito familiar podemos citar tres aspectos que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de los hijos: 
  • La actitud ante el conocimiento y el colegio 
  • El tipo de relación afectiva que establecemos con los hijos 
  • Las destrezas y habilidades que utilizamos para motivarle y ayudarle en el trabajo escolar



El ámbito escolar es el segundo factor motivador. Sabemos que mientras que hay alumnos que realmente animan y ayudan al proceso de enseñanza y aprendizaje, otros, por el contrario, dificultan y entorpecen, por lo que debemos reconocer que todo lo que se realiza en la escuela tiene una influencia mutua, existe una interdependencia entre la actuación del profesor y el comportamiento y actitudes que manifiesta el alumnado en general.


La motivación es una capacidad más de la personalidad que es educable y se puede desarrollar, pero que a su vez, exige una adaptación a muy distintos niveles. Para empezar a motivar a un niño o adolescente hacia los estudios, hay que considerar su historia e ir poco a poco, sin pretender grandes avances de inmediato, puesto que contamos con limitaciones ya citadas anteriormente. Los cambios precisan tiempo, son lentos. Para conseguirlos hace falta que las ayudas no desaparezcan, que sean constantes. Así que, queridos padres y madres...mucho ánimo y paciencia!

Ah! y no os perdais la próxima entrada del blog, que estará enfocada en estrategias de motivación concretas, espero que os resulte práctica e interesante...ya me contareis.

Hoy os dejo con un vídeo de un hombre cuya motivación principal es VIVIR a pesar de sus limitaciones. Si vuestros hijos son lo suficientemente mayores (a partir de 7 u 8 años lo pueden entender), os recomiendo que les enseñéis la valentía, la generosidad en compartir su experiencia y la fuerza inspiradora de esta gran persona. 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Empezar bien el curso (I): Valores y comunicación

"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo".
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.


En esta ocasión, quiero detallaros aspectos generales del modo más constructivo de enfocar el curso académico de nuestros hijos, desglosándolo en diferentes entradas en las que abordaremos temas clave para comentar y debatir, desde la importancia de la educación en valores a cómo afrontar el momento de los deberes para que no se conviertan en "pesadilla" familiar.
Es importante plantearse objetivos personales y no solo académicos con nuestros hijos. Muchos padres y madres sólo hablan con ellos de su día a día en el colegio pero no saben nada acerca de lo que les interesa o les motiva.



Los padres debemos ser COHERENTES, no podemos pedir lo que no somos capaces de dar. Tenemos que preguntarnos si también estamos transmitiéndoles valores fundamentales para su vida diaria o solo nos focalizamos en la parte académica de su educación. Los valores se transmiten no sólo hablando sobre ellos sino, sobre todo, dando ejemplo, por imitación. Nos guste o no, somos el espejo en el que se miran, el ejemplo a seguir.

Algunos padres se preguntan a qué nos referimos cuando hablamos, profesores y educadores, de la importancia de educar en valores en el ámbito familiar. Esa pregunta debemos responderla cada uno de nosotros tras una pequeña reflexión sobre lo que deseamos para nuestros hijos. Existen valores universales, (aunque últimamente denostados) que todo ser humano debería llevar ya desde casa a la escuela, y que es labor de los padres transmitir, por ejemplo: el esfuerzo, la atención, la organización, la paciencia, la responsabilidad...
No podemos olvidar que la relación fundamental en la vida de un niño, es aquella en la que existe mayor constancia y confianza, es la relación que tiene con sus padres. A través de esa visión y responsabilidad, podremos enfocar todo el curso académico con más acierto que bajo el yugo agotador de los resultados y el curriculum. 


Es muy importante también, darle espacio a las emociones y sentimientos que experimentan y que todavía no saben gestionar. Los padres deben ESCUCHAR a sus hijos. Algunas veces sólo se dan cuenta de que tienen un problema si bajan su nivel académico, por lo que es necesario prestar mucha atención y dedicar un momento todos los días a hablar y ESCUCHAR a nuestros hijos, para poder conectar realmente con ellos y con sus emociones. Si se sienten escuchados, se sienten queridos e importantes por lo que son independientemente de los resultados que obtengan en el colegio u otras actividades extraescolares.
Habitualmente vienen a consulta muchos niños y adolescentes con trastornos de ansiedad por la presión a la que se les somete desde su entorno familiar.



¿Cómo escucharles activamente? Si no tenemos el hábito de la charla tranquila a diario, sería bueno implementarlo poco antes de ir a dormir, en un entorno tranquilo, sin ruidos ni distracciones, en actitud abierta y disposición de escucha. De ese modo crearemos una confianza inquebrantable muy necesaria para que se dé una comunicación fluida y sincera entre ambas partes. 


¡¡Tomémonos tiempo para lo importante en vez de para lo urgente: hablemos y escuchemos más a nuestros hijos!!

·       
Este corto ilustra de forma muy divertida, una situación posible de comunicación padres-hijos. NO OS LO PERDÁIS!!