Mostrando entradas con la etiqueta conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conciencia. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de enero de 2013

Azar, suerte y otros factores

"La suerte favorece sólo a la mente preparada."Isaac Asimov



Últimamente tengo la sensación de que se han acumulado noticias con un factor común, que me han llevado a esta reflexión que hoy os propongo.
La expectación mediática y política ante la decisión de Adelson referente al lugar que elegiría para "bendecirnos" con su (no tan magnífica, finalmente) inversión. El hecho de que la Sra. Aguirre se dejara la piel apoyando e incentivando este proyecto mientras se sigue recortando en personal y servicios en los pilares más básicos para nuestra sociedad, como son la educación y la salud. La convicción con la que se dirigieron a los ciudadanos para explicarnos el grandísimo filón que va a resultar tener un megacasino en nuestra ciudad.
Recientemente, la Lotería de Navidad que nadie puede perderse porque practicamente cae en herejía popular. Poco después, la del Niño porque bueh, total ya...alo mejor ahora tenemos más suerte, vamos a probar (y a dejarnos ahí bastante dinero).
Las Quinielas, el Euromillón, el "Cuponcito", la "Primitiva"...mira, este último nombre sí que se ajusta bastante a la sociedad obsesionada con que el azar, los astros o "loquesea" externo a nosotros, va a sacarnos de los apuros.
¿Por qué creemos, en general, que un golpe de suerte va a sacarnos del hoyo en vez de actuar y emprender un nuevo camino? ¿Por qué esta forma de pensar tan traicionera como tradicional que nos hace confiar más y dejarnos el dinero en "Loterías y Apuestas del Estado" en vez de en un curso de formación que pueda mejorar nuestra situación REALMENTE?
Quizá tenemos que evolucionar como país, perder miedos, alejar complejos y sentir que podemos hacer cosas por nosotros mismos. Lo que me asusta es comprobar cómo los que nos gobiernan actualmente ( y también los anteriores), actúan también siguiendo criterios de otros, poniendo excusas sobre lo que pasa fuera, no responsabilizándose de NADA. Si eso es lo que vemos en los que tienen el destino de nuestro pais en sus manos, ¿cómo vamos a confiar en nuestras posibilidades?
¿Cómo es posible que en los Centros Culturales, pagados con la contribución de todos los ciudadanos se ofrezcan clases de "Croupier" o "Pole Dance" (baile con barra vertical) y que éstas tengan más demanda que cursos de informática o escuelas para emprendedores? Seguramente han pensado que son posibles puestos de trabajo para Eurovegas. No sé si esto ocurriría en paises como Francia o Alemania pero tengo la sensación de aquí tenemos las prioridades cambiadas. Es como si hubiéramos asumido que España será un gigantesco parque temático para el ocio europeo, como si hubiéramos tirado la toalla para ofrecer nuevas alternativas.
¿Cómo es que siendo uno de los paises punteros en el desarrollo de energías alternativas (gracias sin duda al envidiable clima del que gozamos, con más días al año de sol y centrales eólicas), no se empiece a formar a gente en este campo, por ejemplo para poder trabajar?
Me surgen muchas preguntas, como veis, quizá me falta información pero a primera vista no entiendo esta actitud de autoincapacitación. Es dañina y nos autodestruye como país.





Creo que parte de la respuesta está en que tiene que operarse un verdadero CAMBIO interior para que dejemos de lanzar balones fuera, para que dejen de ser factores externos los que condicionen nuestra vida. Claro que la suerte ayuda, estar en el momento adecuado en el lugar preciso...pero para llegar a ese punto, hay que entrenar la atención, es clave estar atentos e interpretar las señales que por ejemplo nos da inequívocamente nuestra sabia intuición.

En estos tiempos, tenemos que aprender que no podemos dar nada por sentado, ni en las relaciones ni con nuestra vida profesional...con NADA. El otro día leí una frase que me encantó y creo que tiene que ver con esto: "A menudo encontramos nuestro destino en los caminos que tomamos para evitarlo".
La vida nos va poniendo a prueba, nos muestra caminos que a veces nos empecinamos en obviar, preferimos permanecer en la "zona de confort" aunque sepamos en el fondo de nuestro corazón que no nos está ayudando a crecer y mejorar, que nos está estancando hasta que empieza a atufar a podrido.
Deberíamos ser más valientes porque estoy convencida de que todo lo que ocurre tiene un motivo, y si abrimos nuestra mente, acabaremos por entender cual es el aprendizaje que debemos llevarnos de cada vivencia, sobre todo de las desagradables que es de las que más se aprende.



Hay que distinguir entre suerte y azar. El azar es algo fortuito, meramente casual (como la Lotería). La suerte en cambio tiene un matiz, una búsqueda, se persigue, se la atrae.
Necesitamos suerte en la vida, cómo no...pero no dejemos nuestro destino en manos de un sólo factor: la perseverancia, la confianza, el valor, la constancia; son valores que sin duda nos pueden acompañar para emprender cualquier acción y desde luego son más duraderos que la efímera ilusión de un billete de lotería, un cupón o unos dados.


El vídeo que os dejo hoy, me ha dejado impresionada y con la clarísima sensación de que uno tiene su día escrito. Vais a ver muchos casos en los que, afortunadamente no les "tocaba" aunque evidentemente tenían casi todas las papeletas...
¡Que lo disfrutéis y...BUENA SUERTE!! ;-)
SUERTUDOS

lunes, 26 de noviembre de 2012

Vencer el miedo, ayúdate con la respiración

Dejamos de temer aquello que hemos aprendido a entender
Marie Curie


¿Quién no siente o ha sentido alguna vez miedo? Esa sensación ancestral y necesaria que nos salvaba la vida y que puede convertirse en una patología. El miedo es imprescindible para vivir, lo fue para nuestros antepasados y lo sigue siendo porque nos alerta del peligro. La diferencia está en que en nuestra civilización occidental del bienesar, vemos el peligro en todas partes, incluso donde no lo hay.
 
Ahí es donde el miedo se convierte en enfermedad, nos bloquea, nos derrumba, interfiere en nuestra vida normal y acabamos por boicotearnos.
El primer paso para superar un miedo es reconocerlo y respetarlo. Por algo está y se manifiesta. Conviene observar y explorar porque está queriendo decirnos algo.
Una vez que reconocemos y sopesamos el obstáculo, hay que averiguar cómo enfentarse a él. Si por ejemplo nos entran palpitaciones y sensación de ahogo al entrar en un espacio cerrado, podemos hacer unos ejercicios de respiración y relajación antes de entrar en un edificio. Para esto se requiere una introspección previa, un "darse cuenta" que abre nuestra conciencia y nos va guiando por nuevos caminos.
 
 
 
Una herramienta clave para mitigar los efectos del miedo es la respiración, esa conexión con la vida...si logramos controlarla y focalizar nuestra atención hacia ella, lograremos un cambio en los niveles químicos de adrenalina y catecolaminas que activan el estrés y la ansiedad. Esto producirá una modificación en nuestra reacción, en vez de descontrolarnos y dejarnos llevar por la emoción negativa, la respiración nos devuelve las riendas de la situación, otorga tiempo y espacio para pensar con claridad.
Si los habeis vivido, recordareis que los episodios de pánico y los ataques de ansiedad vienen asociados a una respiración rápida y entrecortada, por lo que, al imponer con el autocontrol un ritmo más lento, desactivamos (al menos en intensidad) la señal de alerta  química que desata todo el proceso.
 
 

 
 
El miedo es una reacción básica de autoprotección común a todo ser humano y animal. No debemos avergonzarnos de sentirlo. Un buen modo de enfrentarse también es observar atentamente todos los síntomas que nos invaden pero sin dejarse llevar por el pánico. Sé que resulta más fácil decirlo que hacerlo, pero todos en algún momento hemos resuelto casi intuitivamente una situación de terror: en la infancia, ante nuevos retos, ante una enfermedad, teniendo que hablar en público o al subir a un avión.
Debemos aceptar y comprender nuestros miedos para poder superarlos.
 
 
 
 
 
Os dejo de regalito este tema de Rosana que hay que escuchar bien y sobre todo aplicarse a esa actitud que dejamos en la niñez de vivir día tras día, disfrutando de cada paso y afrontando cada escollo. Con la máxima siempre de "confiar, esperar, aceptar y agradecer".
"Sin miedo las manos se nos llenan de deseos, que no son imposibles ni están lejos" (Rosana)