miércoles, 27 de junio de 2012

¿Hablamos de sexo?

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
Woody Allen


¿Os acordais de los míticos rombos de la tele? Como diría mi admirado Goyo Jiménez (el de los monólogos), para los de la LOGSE: eran esos símbolos que desde nuestra más tierna infancia nos advertían de lo que podíamos ver y lo que no era apto para menores por contener escenas de violencia, terror o sexo (aunque en realidad bastaba un leve escote, unas sugerentes piernas o algún desliz en el lenguaje para que se ganaran los dos rombazos pertinentes). La verdad es que se lo ponían mucho más fácil a los progenitores que, practicamente no tenían ni que hacernos un gesto disuasorio. Todos estábamos perfectamente enseñados y en cuanto asomaban los dos rombos en la pantalla, agachábamos las orejas y nos encaminábamos dócilmente a nuestros aposentos.
Al igual que con las cancioncillas de "vamos a la cama" o "un globo, dos globos, tres globos", los rombos conformaron el ejemplo más evidente de "condicionamiento clásico" (aprendizaje basado en el estímulo-respuesta), un límite claro en nuestra infancia sobre lo que era adecuado o no, sin apenas participación de los padres. No había lugar para la negociación o la queja, y ante el mínimo amago de rebeldía por nuestra parte, los adultos nos espetaban: "pero, ¿no ves que tiene dos rombos?". Ahí se terminaba la historia, no había otro argumento, eso no era para nosotros y punto.




A los padres de ahora nos resulta mucho más complicado "controlar" lo que ven nuestros hijos en la televisión, porque cualquier inocente zapping te coloca a unas estupendas muy ligeritas de ropa contoneándose a cualquier hora del día, "edredonings" (¿¿??), jacuzzis efervescentes de machos alfas en plena demostración de su "hombría", etc. que provocan mil y una dudas entre nuestros tiernos cachorrillos antes de que podamos apretar el maravilloso botón de apagado de la caja tonta.
Lo cierto es que esta generación tiene acceso a estas cuestiones mucho antes y más a menudo que nosotros: la televisión e internet les permiten llegar a esa información sin que apenas estén preparados para asimiliarla ni entenderla y por supuesto sin que nosotros, los padres, estemos listos para explicar algo comprensible al respecto...
Seguramente a casi todos nos parece que es demasiado pronto, pero así está la cosa.




Cuando los niños son pequeños, es fundamental que nos limitemos a contestar sólo por lo que nos preguntan sin pretender ir más allá (no dejeis de ver el video que os anexo).  Las respuestas deben ser breves, claras y, como siempre en una actitud explicativa, sin prejuicios ni afectación. Si ellos notan que alguna pregunta puede resultarnos incómoda, les intrigará, querrán saber más e insistirán para ver simplemente nuestra reacción. Mi experiencia es que los niños se preguntan sobre muchas cosas, si afrontamos esas inquietudes con temple, normalidad y ayudándonos de buen material, sus dudas se verán disipadas al menos en esa etapa y no convertirán el asunto en un tabú. A mi hijo, con 8 años, le interesó saber más sobre astronomía y, a la vez, por algunas cosas que sucedían en su cuerpo y no comprendía. Nos agenciamos un buen libro sobre estrellas y otro sobre sexualidad, leimos ambos y los comentamos (con más risas en el segundo porque se hablaba de penes y vulvas) y después de unas cuantas preguntas técnicas resueltas y otras metafísicas sin respuesta (porque ya entendió que no lo sabemos todo) se zanjó el asunto... hasta la siguiente duda. Entre los 6 y los 9 años aproximadamente, ya tienen conciencia de las diferencias entre niños y niñas. Es mejor no irse por los cerros de Úbeda ni meterse en lios de cigüeñas porteadoras. Verdades a su alcance, palabras que puedan entender, mensajes cortos y sencillos. Menos es más.



En la preadolescencia, entre los 9 y los 12 años, se cimenta la fluidez en la comunicación entre padres e hijos en aspectos de sexualidad. A esta edad, tened por seguro que ya han hablado del tema con amigos y compañeros. Es bueno que abordemos el asunto con naturalidad e incluso aprovechar alguna oportunidad para crear una conversación libre y abierta sobre ello, para que pueda expresar sus dudas e inquietudes. Debemos ser siempre muy sinceros en las respuestas y entender que les van surgiendo cada vez más cuestiones: homosexualidad, transexualidad, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, etc.



Finalmente, en la adolescencia, de los 13 a los 18 años, se trata de un tema presente y a veces preocupante tanto para los padres como para los hijos. Es en este punto en el que se va a reflejar todo el trabajo que hemos hecho anteriormente. Si se ha proporcionado un clima de confianza y se ha dado en casa una comunicación fluida y natural, los adolescentes recurrirán siempre a sus padres porque saben que van a contar con su ayuda y apoyo incondicional. Lo que tenemos que plantearnos los padres es si podemos y queremos enfrentarnos a esta realidad inexorable de su desarrollo o preferimos vivir en la ignorancia sobre lo que hacen porque no queremos ver ni saber ni aceptar...






Sé que este video lo puse en otra entrada del año pasado, pero ¡¡ me viene taaan bien para ilustrar lo que es una explicación materna "fuera del tiesto"!!
¿Qué quiere decir "virgen"?

Como siempre, vuestras aportaciones pueden ayudarnos a todos (a mi desde luego me hacen aprender tanto), animaos a opinar!!

miércoles, 13 de junio de 2012

Papá, Mamá...¿qué es morir?

Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida
Charles Chaplin



En ocasiones nuestros hijos tienen que enfrentarse al tema de la muerte mucho antes de lo que nos gustaría, muere su mascota o un abuelo o alguien cercano y tras el primer impacto empiezan a hacerse preguntas.
La cuestión de la muerte en sí es difícil porque con lleva implicaciones morales y creencias que cada familia inevitablemente va a transmitir. Pero lo más importante es que logren comprender las explicaciones que les damos.

Los niños muy pequeños pasarán por diferentes fases de duelo, negarán que ha ocurrido, después pasarán por la pena y el llanto unidos a una profunda incomprensión del significado de "morir" y del hecho en sí. Es fundamental que no se relacione la muerte con "irse a dormir" porque puede llegar a generarles una angustia terrible el hecho de irse a la cama.

Respetando por supuesto las creencias que cada familia quiera transmitir a sus hijos, hay verdades que todos compartimos y que no deben ocultarse. Se les puede explicar que morir es dejar de vivir aunque luego "adornemos" esa realidad con frases que les pueden aportar algo de tranquilidad. Es muy recomendable asociar a la persona fallecida con algún elemento de la naturaleza para que puedan sentir que, de algun modo, sigue entre nosotros.
Os contaré algo muy personal, cuando mi madre se fue, mis hijos tenían un fuerte vínculo con ella, siempre estuvo a mi lado para cuidarlos y criarlos. Pero ellos la vieron enfermar y deteriorarse... y sabían que se iba apagando. Cuando finalmente murió, buscamos la estrella más brillante del cielo juntos y les dijimos que ahí estaba ella y que nos iba a acompañar desde el cielo siempre. De ese modo, aunque saben que ya no la verán más, sienten que no se ha ido totalmente y eso les consuela ( y a mi también desde luego).



De todas formas, no debemos olvidar que para los niños es un proceso mucho más natural de lo que creemos. Ellos no están condicionados por miedos y experiencias como los adultos, de forma espontánea aceptan la muerte como parte de la vida, es increíble las lecciones que pueden darnos a la hora de sobreponerse ante un hecho como la muerte. Claro que sufren un shock al principio y los que son más expresivos y pueden desahogarse (normalemente los más pequeños), después no pasan mucho más tiempo dándole vueltas al asunto...se limitan a vivir.

Normalmente, hasta los 6 años, los niños no suelen angustiarse con el tema de la muerte. Si ha ocurrido alguna en su entorno, entonces si empezarán a preguntarse cosas, ejemplos:
a) pero ¿no se vive hasta los 100 años?
b) ¿y si tu te mueres, que hacemos?
c) ¿yo puedo morirme?

Lo primero, tragaremos saliva ante semejantes cuestiones, nos calmaremos, y con una sonrisa, algo de sentido del humor y muuuucha tranquilidad les contestaremos lo que buenamente sepamos, ejemplos:
a) No siempre, hay gente que muere por enfermedad o accidente más joven. No es fácil llegar a cumplir 100 años. (Probablemente a esta le seguirán tropecientas preguntas que podemos ir contestando hasta que uno de los interlocutores se canse...)
b) No tengo pensado morirme por ahora, pero si ocurriera, vosotros estariais bien porque nunca estareis solos, hay muchas personas que nos quieren y estarán a nuestro lado en todo momento.
c) Todo lo que está vivo puede morir, las plantas, los animales y las personas, pero como estás sano no es probable que ocurra.

Como ya sabreis, estas respuestas son "parches" porque nunca se sentirán contestados del todo, además, a cada edad surgirán nuevas preguntas relacionadas con este tema, cada vez más complejas e intrincadas. Nuestra actitud a la hora de responder es CLAVE: naturalidad y tranquilidad. Después de obtener una respuesta (que se acerque remotamente a lo que buscaban), seguirán jugando o viendo su peli sin más. En cambio, si nos ven caras de angustia o más desolados que ellos, se empezarán a poner muy nerviosos.



Para los más mayores, otra forma de responder puede ser a través del recuerdo, respecto a ese enfoque, comparto este pensamiento que me encantó:
"nos quedan las fotos, todo lo que nosotros y quienes le conocieron contamos de él, quedan las imágenes que tenemos en nuestra memoria de los momentos compartidos y, sobre todo, queda la huella que dejó en nuestras vidas"


Hoy quiero dejaros una carta que me impactó mucho, es de Angeles Caso, no habla exactamente de la muerte pero sí de lo poco que hace falta para vivir y ser feliz. Creo que es toda una lección de vida, espero que la disfruteis tanto como yo lo hice...
Lo que quiero ahora (Angeles Caso)

Para mí, una de las mejores escenas del cine de animación que explica maravillosamente el proceso de vida, amor y muerte inevitable...Up! (personalmente, no puedo verla sin emocionarme, ya la habré visto mil veces!!)
Up: la vida y la muerte


miércoles, 30 de mayo de 2012

Preguntas incómodas, respuestas necesarias


"Cuando crees que conoces todas las respuestas, llega el Universo y te cambia todas las preguntas..." Jorge Francisco Pinto


Los niños y sus preguntas. A todos nos ha pasado alguna vez, vienen hacia ti y te sueltan la gran pregunta existencial (o rabiosamente carnal) como si tal cosa. A los adultos suelen pillarnos desprevenidos esos "pensamientos colaterales" y nos quedamos con cara de sota hasta que podemos reaccionar.
En su libro "A paso de cangrejo", Umberto Eco dice: "no hemos de enseñar a los jóvenes tan sólo lo que quieren, sino también, justamente, lo que no quieren". E incluso son ellos con sus preguntas los que nos muestran lo que los adultos no queremos ver. Cuando los niños o adolescentes preguntan algo que intuyen que es "incómodo" para nosotros, lo importante realmente no es la pregunta sino cómo reaccionamos y les respondemos. Lo habreis observado: cuando empezamos a darles toda clase de explicaciones, se aburren y se van...ya han sido contestados de algún modo, sobre todo con la actitud.

Como hemos repetido hasta la saciedad aquí, si queremos que nos cuenten sus inquietudes y sus asuntos, nosotros deberíamos ser abiertos con los nuestros para que el canal de comunicación sea abierto y fluido.




Por supuesto, es imprescindible tener en cuenta la edad de los "cuestionadores", es evidente que no podemos contestar lo mismo a un niño de 5 que a otro de 12 años, por lo que, como segunda norma está la de adaptar la respuesta al "auditorio". Tampoco es cuestión de soltarles un rollo filosófico ni existencial pero tampoco podemos volver a la época de la cigueña en determinadas cuestiones. Luego está también su forma de ser, hay niños muy pragmáticos que quieren una respuesta clara y concisa y otros a los que les encanta debatir y profundizar en algunos temas. Nosotros tenemos la capacidad de adaptarlo y hacer de la cuestión que le preocupa una fuente de comunicación en ambas direcciones.
Os preguntareis...¿segunda norma? ¿y la primera? La primera y principal es ofrecer una respuesta, contestar siempre, y eso incluye la aceptación de no saber. Una respuesta perfectamente posible e incluso necesaria a algunas preguntas incómodas es "no lo sé, hay muchas cosas que yo tampoco sé, cariño". Al principio, sobre todo los más pequeños, se quedan perplejos ante la ignorancia de esos "seres supremos que todo lo saben" que son su padres. Pero esa respuesta encierra también la enseñanza de esta abiertos a aprender en todo momento y edad, además de tener la humildad de reconocerlo. No saberlo todo y decirlo abiertamente está bien, nos coloca en actitud de búsqueda e inquietud por saber, nos humaniza, nos baja de la falsa atalaya del sabelotodo.

Enfrentarnos a los temas que nos plantean con la mayor naturalidad posible, es fundamental. Sería bueno que recordemos nuestra propia infancia y veamos la vida a través de la pureza de su mirada, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, explicando sin enjuiciar. En cuanto ellos notan que el tema por el que nos preguntan nos escandaliza o nos angustia, más incidirán en ello por la curiosidad que les produce nuestra reacción.



Quiero ofreceros una serie de "preguntas incómodas" a lo largo de varios post que casi todos los niños suelen hacerse antes o después. Intentaré adaptar posibles respuestas en base a la edad del "preguntador".
Temas:
¿Qué es morir?
¿Qué es el sexo?
¿Qué significa gay (u homosexual)?
¿Por qué os separais?
¿Por qué tengo que estudiar si lo odio?
Si tu bebes/fumas, ¿por qué me lo prohibes a mi?
etc...
Por favor, no dejeis de intervenir, enriquecer e ilustrar el blog con vuestros comentarios, siempre bienvenidos y siempre necesarios para que todos podamos aprender más...


Para ilustrar el tema que nos ocupa, os dejo este temazo sin par que no os dejará indiferentes:
El niño preguntón



jueves, 24 de mayo de 2012

¡¡Quiero una mascota!!


Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican.
George Eliot


Ahora que se acerca el final del año escolar, son muchos los padres que prometen a sus hijos refuerzos "extremos" creyendo que quizá por esa vía los niños hagan un esfuerzo final y consigan superar el curso.  Algunos hasta se atreven a perjurar que si aprueban todo, les regalarán la ansiada mascota, por fin.

Está comprobado que las mascotas son una fuente de bienestar psicológico para los niños que además contribuye a desarrollar su sentido de la responsabilidad y a una mejora también para socializar. Aprenden a respetar a otros seres vivos y a la Naturaleza en general. Cuidar de una mascota enseña a los niños a ser más compasivos y empáticos y ayudan también a aumentar la autoestima y la confianza en sí mismos.

Pero esta decisión no es baladí y debe ser consensuada con todos los miembros de la familia, porque va a formar parte de dicha familia y todos deben tomar conciencia de ello. Además, decidir el tipo de mascota es fundamental: no todas requieren los mismos cuidados, la "educabilidad" es diferente dependiendo del animal, el vínculo emocional que se genera también cambia...
Los niños deben tener claras las necesidades de sus mascotas para saber si están dispuestos a satisfacerlas, y básicamente son: alimentación, salud, limpieza, cariño y ocio.



Como expresa la cita que os he propuesto al principio, los animales son una gratísima compañía. Nos aceptan como somos, no nos juzgan y desean estar con nosotros a pesar de nuestros defectos. Se sabe que son fantásticos aliados en muchas terapias con personas mayores, niños autistas o con alguna discapacidad (en otro post os hablaré de lo mucho que aprendí en un fascinante curso de delfinoterapia con niños con síndrome Down y autistas). Los animales son necesariamente intuitivos y distinguen mucho mejor que nosotros mismos nuestros cambios bioquímicos: olores, tonos de voz, gestos...ellos saben siempre cómo comunicarse.

Pero a veces no es posible tener un animal en casa (ya sé, ya sé que algunas me direis que con los maridos teneis bastante...¡¡es broma!!) y es necesario hacerles entender a los niños la responsabilidad que conlleva en todo momento, es bueno que reflexionen sobre lo que harían con ellos si nos vamos de vacaciones o si se ponen enfermos para que sean partícipes de dicha responsabilidad cuanto antes...¡¡no puede ser que se sigan abandonando tantos animales cada año!!



Las mascotas ocupan un espacio físico y emocional muy importante en el hogar, pero como en todos los ámbitos y en toda las relaciones, resulta imprescindible marcar unos límites precisos por higiene y educación del animal. Los niños deben ir entendiendo que no es un juguete, sino un ser vivo con necesidades sobre el que hay que ejercer una responsabilidad aunque también pueda jugar y comunicarse con él. Dependiendo de la edad, se les pueden ir asignando tareas en relación a la mascota: estar pendientes de cuando les falta comida y agua, sacarlos a pasear, asearlos, etc.

Los beneficios de vivir con mascotas no sólo son psicológicos, también fortalecen el sistema inmunológico e impulsan el desarrollo cognitivo, comunicativo e intuitivo de los niños. Acariciar o simplemente cuidar de una mascota (hámster, canario, tortuga...) reduce el estrés y la ansiedad, les ayuda a superar miedos y empiezan a comprender las fases de la vida: nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. Por eso también nos ayudan a educar.

En este video podemos observar la paciencia infinita de un gato (los que los tenemos sabemos que no suele ser su mayor cualidad) con una bebé muy cariñosa...
El felino paciente

jueves, 17 de mayo de 2012

Carta de un hijo/a a su padre/madre

Papá, Mamá
Quisiera expresarte en esta carta toda la gratitud que siento y todo lo que necesito y casi nunca sé pedir...

  • Necesito de ti cariño verdadero y manifestaciones sinceras de él. Lo necesito a través del contacto físico, de tu mirada tranquila a mis ojos, de tus palabras de aliento y valoración, de tu juego confiable y cercano...Y espero que cuando estemos juntos haya momentos en que tu atención sea realmente para mí, no para las "mil cosas que tienes que hacer".
  • Necesito estar cerca de ti, jugar juntos, dormir juntos alguna vez, escuchar cómo nos sentimos y contarnos nuestras vivencias y retos. No quiero que NADA, ni la televisión, ni la comida ni todo lo demás, se interponga entre nosotros dos.
  • Necesito recibir un trato completamente respetuoso, sin palabras, gritos o insultos que me desvalorizen ya que eso provoca que nos separemosy resulta muy doloroso. No olvides que si aprendo esa actitud de ti, yo aprenderé también a ser irrespetuoso y a insultar. Esa actitud nos confunde a ambos acerca de nuestra relación y afecta a la imagen que tendré sobre mí mismo.
  • Necesito que la seguridad de tu presencia y tu ánimo estén disponibles, sin eso mi vida se torna tímida y cobarde. Aunque también necesito de tus límites para parar mis comportamientos irracionales.
  • Necesito que tu conciencia esté alerta y despierta, flexible al máximo y dispuesta a aprender cosas nuevas como yo. Y que se quiera mucho, muchísimo a sí mismo/a.
  • Necesito la coherencia entre tus palabras y tus comportamientos, pues tú eres el modelo que sigo.



  • Espero que el diferente grado de conocimiento e información que tú y yo tenemos acerca del mundo y la sociedad suponga una oportunidad para ayudarnos y enriquecernos mutuamente.
  • Necesito equivocarme, afrontar retos, experimentar cosas nuevas. Sé que mis errores e intentos te resultan difíciles de sobrellevar, sin embargo, quiero que comprendas que lo necesito para poder aprender y vivir mi vida. Si tú quieres, con tu apoyo podré afrontar esos retos.
  • Entiendo que el cariño se da incondicionalmente en nuestra relación y que podrás aceptarme como soy. No entres en el juego de comprarme cosas para sacudirte la culpabilidad o para "comprar" la necesidad de amor que tengo de ti. El tiempo juntos jugando y charlando es lo más valioso que tenemos.
  • Deseo de todo corazón que no estés solo o sola mientras luchas con tus dificultades durante esta dificil tarea que es educarme. Soy consciente de la importancia de que recibas ayuda de calidad y espero que así ocurra. Además, me encanta conocer a tus amigos y amigas.
  • Necesito enfadarme, mostrar mi frustración, mi desánimo y mi miedo. Necesito llorar, decir cosas sin sentido, temblar...¡de verdad lo necesito! Me gustaría que no me lo impidieras, porque de otro modo, no podré recuperarme de todo aquello que dentro de mí me hace daño. Como sabes, mi mente se bloquea en muchas ocasiones mientras aprendo a afrontar los retos de la vida.
  • Mamá, Papá, recuerda que eres maravilloso, maravillosa
  •  
Espero que consigamos juntos que nuestra relación sea todo lo amorosa y enriquecedora que siempre deseaste que fuera.
Gracias por tu atención diaria y por tu tremendo y admirable esfuerzo. Te amo y deseo lo mejor para ti.


Tu hijo, tu hija

martes, 8 de mayo de 2012

¡Socorro, tengo un adolescente en casa!

La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778)



Vivir con un adolescente es una de las experiencias más enriquecedoras, fascinantes y tormentosas que existen. Quien lo ha vivido lo sabe. Nos enseña mucho de nosotros mismos, nos obliga a abrir nuestra mente y nos enfrenta a otra forma de educar mediante la única herramienta posible: la negociación.

Los múltiples cambios físicos y psicológicos, la revolución hormonal y la búsqueda de su identidad marcan este eterno periodo que puede llegar a amargar la existencia de toda la familia. Normalmente los padres y madres se desconciertan ante tanta bipolaridad, pasan de ver a sus hijos/as eufóricos a la absoluta desolación por notarles hundidos. Los adolescentes, en muchas ocasiones, le dan una importancia extrema a cuestiones que a los adultos nos parecen banales y, en cambio pasan olímpicamente de lo que nosotros consideramos esencial...el choque está servido.

Para colmo, en la búsqueda activa de su identidad, se alejan cada vez más de los padres, se identifican hasta el infinito (y más allá) con su grupo, imitándose unos a otros pero sintiéndose siempre diferentes y, por supuesto más incomprendidos y desgraciados que el resto de la Humanidad. Desarrollan un fortísimo sentido de la justicia, de la estética, de la amistad, del amor. Se vuelven tremendistas, se debaten entre el todo o nada en sus relaciones, vamos, una tortura absoluta para sí mismos y para los que los rodean.



Pero también nos aportan muchísimas cosas gratificantes: una frescura necesaria en su visión de la vida, una capacidad enorme de empatía, un alto grado de implicación social (muchos se dedican al voluntariado) y momentos inolvidables de charla y risas con los adultos.
Ellos también están confusos, notan cambios y sensaciones nuevas. Simplemente no saben cómo gestionar su nuevo "yo". Necesitan comprensión, confianza, algo más de libertad, muchísima comunicación y cantidades ingentes de paciencia por parte de los padres.

Es verdad que hoy por hoy es muy complicado sobrellevar la convivencia con los adolescentes, tienen mucha más información, más recursos y una inteligencia emocional más desarrollada, saben lo que quieren y lo quieren ya...para eso estamos los padres y madres, y es importante haber realizado una labor previa de establecimiento de límites, de escucha activa de sus inquietudes y problemas desde que son pequeños (aunque entiendan que nosotros no tenemos las soluciones), de desarrollo e confianza mutua. Para que, una vez llegada esta complicada etapa, se pueda vivir con respeto por ambas partes. Así que, si ya teneis un pequeño gran alienígena adolescente en vuestros hogares, os recomiendo, siempre bajo la premisa del sentido común y la autoridad paterna bien entendida, dos herramientas necesarias (vitales, diría yo!): paciencia y negociación. 



Como ya hemos tocado aqui el tema de los límites, os recomiendo darle una vueltecilla a la entrada: Pautas para marcar límites que quizá os pueda orientar.

Quisiera también recomendaros la lectura de esta entrada del blog de Mamá convergente que me ha encantado, se trata de una carta que escribe a su hermana adolescente y me gusta porque aunque está llena de cariño, creo que tiene la distancia justa para poder recomendar sin enjuiciar. Ya sabemos que a estas edades toleran mejor el consejo (aunque despues lo ignoren olímpicamente) que el "adoctrinamiento". He leido en esta carta consejos muy sabios que, al no existir el salto generacional tan grande que hay de padres a hijos, ayuda mucho a abrir debates y comunicarse (que ya sabeis que es la gran cuestión): Carta a una adolescente
Gracias a Eva (la mami convergente en cuestión) por su generosidad al dejarme compartir su entrada con vosotros.

Y como siempre, un video ilustrativo...en esta ocasión uno muy interesante sobre el funcionamiento del cerebro adolescente. Sería estupendo que pudierais verlos con vuestros proto, adolescentes puros y jovenzuelos varios para conocer su punto de vista y, nuevamente escucharles aprendiendo de ellos.
Funcionamiento del cerebro adolescente
¡Ánimo, que ya sabeis que eso se pasa con la edad!
¡Ah! Última recomendación...el libro "La edad del pavo" de Alejandra Vallejo Nájera, comenta y analiza lugares comunes de la adolescencia con mucho sentido del humor, que siempre ayuda.
¡¡Espero con ilusión vuestros comentarios para enriquecer este foro!!



viernes, 20 de abril de 2012

La importancia de la lectura: Principios fundamentales para crear buenos lectores


La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo.Richard Steele (1672-1729)


Hice un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y Paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia...

Woody Allen (1935-?)


Todos conocemos los beneficios de la lectura, las posibilidades y mundos nuevos que nos abre. La lectura estimula la imaginación de los niños, su creatividad y sin duda, su inteligencia, les aporta vocabulario, favorece su expresión verbal y su concentración. Conseguir que este magnífico hábito se instale en los niños de modo natural no es tarea fácil. Normalemente, en el cole, hay una edad en la que, se supone que los niños ya deben saber leer bien, pero la realidad es que cada uno tiene su ritmo de aprendizaje y forzar la máquina suele llevar a resultados desastrosos.
De hecho, en la consulta nos encontramos con muchos casos de fracaso escolar o de dificultades en la atención, directamente derivados de una mala adquisición de la lectura.



Dada la importancia que tiene adquirir de forma consistente el hábito de la lectura, hemos querido proponeros un decálogo con pautas claves para ayudar a crear buenos lectores:

1.- Dar ejemplo: Los adultos somos un modelo de lectura para los niños. Es bueno que leamos delante de ellos y que nos vean disfrutar leyendo.

2.- Escuchar: Cuando nos preguntan, están aprendiendo, ese es su camino. Es importante escucharles y atender a sus dudas.

3.- Compartir: Es una buena idea leer juntos, porque todos sabemos que los placeres compartidos se disfrutan el doble.

4.- Proponer en vez de imponer: Si tratamos la lectura como una obligación, los niños acabarán por detestarla. A cambio podemos buscar libros de temas que les interesen y ponerlos a su vista para que se acerquen a ellos cuando estén preparados. Hoy día hay cuentos atractivísimos de todos los temas posibles.

5.- Acompañar: Para los niños es importante y necesario el apoyo de sus padres (y familia en general). No hay que dejarles solos aunque aparentemente sepan leer.

6.- Ser constantes: Para que un hábito se instale debemos ser persistentes y reservar un ratito de lectura a diario, pero que sea un buen momento, en que estén relajados y predispuestos.

7.- Respetar: Como lectores, ellos tambien tienen derecho a elegir lo que quieren leer. Es aconsejable conocer sus gustos e ir viendo cómo evolucionan.

8.- Dejarse aconsejar: En las bibliotecas, en el colegio y en las librerías pueden ayudarnos a elegir lo que más se ajuste a los gustos del lector reciente.

9.- Estimular: Directamente relacionado con el punto 4. Si dejamos libros apetecibles a la vista, seguramente se animarán más a ojearlos.

10.- Organizarse: Podemos ayudarles a organizar su tiempo y espacio (pequeña biblioteca). La desorganización a veces es incompatible con el momento de relax que puede ser la lectura.

Esperamos que os sirvan de utilidad. Aprovechando la generosidad de Lucía, una de nustras fieles seguidoras, que nos ha enviado este link del blog de la escritora Lucía Etxebarría en el que nos propone 10 libros que no deberíamos perdernos: Diez libros imprescindibles a los que yo añadiría, "Historias de ratones" de Arnold Lobel y "La cebra Camila" de Marisa Nuñez ambos de la editorial Kalandraka. También son divertidísimos todos lo de la colección de Manolito Gafotas que nos hemos leido en casa enterita.

Para adolescentes están bien los de la colección : "El diario rojo de Carlota" (para chicas) y "El diario rojo de Flanagan" (para chicos) de la ed. Destino, "Veronika decide morir" de Paulo Coelho. Para reirse un rato: "Guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams y "Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza (nos lo estamos leyendo mi hijo de 11 y yo, que ya lo habia leido en mi tierna juventud, y tenemos que parar porque los ataques de risa nos impiden seguir leyendo...).
¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO, espero que disfruteis de estas recomendaciones con los peques de la casa.

Mirad cómo reacciona este niño al ver que le regalan libros por Navidad, se ve que no disfruta nada leyendo...y a los padres le hace mucha gracia!!